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domingo, 8 de febrero de 2015

Análisis Biomecánico de la Carrera Episodio I: Más allá de los pies y del calzado


Alejandro Lucero Treviño





El incremento en la popularidad de las carreras atléticas en años recientes ha permitido a los entusiastas del atletismo de fondo acceder a tecnologías y evaluaciones antes exclusivas para los elitarios, una de ellas es el análisis de la carrera, en las “expos” de las carreras o en tiendas especializadas es posible realizarse un estudio con uno u otro tipo de equipo para determinar el tipo de pisada o pies y adquirir en consecuencia el calzado que teóricamente, será el más adecuado para cada persona. Sin embargo, cualquiera puede deducir que la técnica de la carrera va más allá de los pies, involucra movimientos y participación de huesos, ligamentos, músculos y tendones de las extremidades, de la pelvis, la cadera, el tronco y los brazos, es decir, corremos con todo el cuerpo no solo con las piernas.

Muchas personas pueden pensar que correr es algo natural, algo innato que “no tiene que aprenderse”, esta perspectiva del atletismo de fondo mantiene a muchas personas entrenando como hace 50 años: acumulando kilómetros y repeticiones, tratando de pasar los intervalos cada vez más rápido etc. Esta aproximación a la preparación en el atletismo se ha relacionado científicamente con la gran cantidad de corredores lesionados (4 de cada 10); por lo tanto, valdría la pena pensar si el trabajo duro es la única cosa que existe para mejorar (que levante la mano quién no le gustaría correr más rápido!!!). Aquí es donde las mejoras técnicas tienen un impacto positivo en el rendimiento, un análisis completo de la manera en que se corre se puede convertir en una herramienta para mejorar nuestras marcas (haciéndonos más eficientes) y también para identificar y mejorar los factores de riesgo de lesión en el corredor.

No estoy queriendo decir que no se necesita entrenar mucho ni con intensidad, sino que hay que poner la suficiente dedicación a la técnica, no olvidarla, entrenarla en cada oportunidad, pues su mejora es prácticamente ilimitada, y a la larga (este asunto no es magia) traerá beneficios objetivos en nuestro desempeño atlético y en nuestra salud. El punto de partida para ser corredores más eficientes y saludables puede ser una evaluación de la manera en que corremos, nos permitirá conocer aspectos imperceptibles a simple vista, trascendentales en cada paso y una guía para realizar cambios que muchas veces son simples.



Todo lo anterior suena muy bien, pero para que una evaluación biomecánica de la carrera traiga beneficios al atleta  es necesario que se combinen algunas cosas:
  1. Equipamiento suficiente: banda sin fin, cámaras de alta velocidad, software, dinamómetros etc. que en la actualidad son menos costosos y con interfaces más amigables.
  2. Estandarización de la evaluación, es decir, que la prueba se pueda repetir exactamente igual, para identificar cambios muy pequeños con un margen de error bajo. Esta es una de las cosas más difíciles de lograr en un laboratorio de desempeño.
  3. Expertitud del personal de evaluación en aspectos clínicos, biomecánicos, de entrenamiento y de ejercicios de la técnica del atletismo (esta sí que es la más difícil!!).
  4. Un reporte conciso, en lenguaje claro (no médico o peor aún, matemático!!!) con el cual el atleta y su entrenador puedan entender cuales son los aspectos más importantes a mejorar.
  5. Recomendaciones claras acerca del equipamiento, ejercicios para aminorar factores de riesgo y  los pasos a seguir para lograr los cambios en la técnica de carrera.
  6. Repetir la evaluación periódicamente para ver el avance y progresar en los ejercicios correctivos.


Continuará...


REFERENCIAS

  • Higginson BK. Methods of Running Gait Analysis Curr Sport Med Rep. 2009 8 (3):136-141.
  • Neenan L. Running gait assessment: looking beyond the foot for performance enhancement in field sports. sportEX dynamics. 2011; 29:19-24.
  • Nicola TL, Jewison DJ. The Anatomy and Biomechanics of Running. Clin Sports Med. 2012 31: 187–201.
  • Vincent HK, Herman DC, Lear-Barnes L et. al. Setting Standards for Medically-Based Running Analysis. Curr Sport Med Rep. 2014 13 (4): 275-283.

Ejercicio: ¿Cuál, cuánto, cómo…?

Ejercicio: ¿Cuál, cuánto, cómo…?
Alejandro Lucero Treviño




Prácticamente todas las personas sabemos que hay que hacer ejercicio para asuntos de salud, bienestar, apariencia u otros más extraños, en casi todos lo medios hallamos mensajes en torno al ejercicio y la vida saludable, esto tiene sentido porque la evidencia científica en torno a los beneficios del ejercicio en la salud de prácticamente todas las personas está más que comprobado, por otro lado, es necesario decir que a la par se ha demostrado que los potenciales riesgos de la práctica del ejercicio son bajos para la mayoría. Paradójicamente, pocas personas saben el tipo, cantidad, intensidad, frecuencia etc. del ejercicio a realizar, esto es muy importante particularmente en las personas con alguna enfermedad o con factores de riesgo para desarrollarlas (como sobrepeso o hipertensión) pues en determinado momento es posible que el ejercicio no tenga efecto positivo y si los ponga en riesgo de lesión o enfermedad, esto claro si no es prescrito con precisión, igual que un medicamento.

En su más reciente pronunciamiento en torno a la calidad y cantidad de ejercicio que todas las personas deberíamos hacer para preservar y/o mejorar nuestra salud, el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM por sus iniciales en Inglés) recomienda realizar ejercicio un mínimo de 5 días de cada semana, idealmente todos los días y que cada sesión debe durar idealmente más de 30 minutos, este ejercicio debe ser considerado “más allá de las actividades de la vida cotidiana” . A primera vista, tal cantidad de ejercicio puede parecer exagerada, desafortunadamente, esta percepción se debe a que los mexicanos somos una de las sociedades más sedentarias del mundo (ouch!!!), tal cantidad de ejercicio nos parece una locura porque a nuestro alrededor muy poca gente “se mueve”, tanta actividad no es lo normal; la verdad es que la cantidad y frecuencia de ejercicio recomendada por el ACSM debe ser vista como un objetivo a lograr y no como un punto de partida, ejercitarse en menor cuantía tiene efectos benéficos pero no hay que conformarse!!



Existen muchos tipos de ejercicios, cada uno encaminado a mejorar uno o más aspectos de nuestro organismo y que a su vez pueden verse reflejados en aspectos cotidianos, de todos estos tipos los más recomendables son:
  • El ejercicio dinámico de moderada a alta intensidad, comprende modalidades como la bicicleta, la caminata, el trote, la carrera, las máquinas elípticas, las escaladoras y las remadoras, también algunas clases grupales de baile o zumba; estos ejercicios pueden hacerse de manera continua o a intervalos, lo adecuado es realizarlos entre 3 y 5 veces a la semana.
  • El ejercicio resistido, como las pesas, las camas de pilates, el uso de las bandas de resistencia, ejercicios con el propio peso etc. es recomendable es realizarlo 2 a 3 veces a la semana en días alternos (un día de descanso como mínimo entre cada sesión).
  • El ejercicio de coordinación o neuromotor como el realizado en sesiones de baile, o con equipos inestables, debemos realizarlo 2 a 3 veces a la semana
  • El ejercicio para el desarrollo de la flexibilidad, el cual debe implementarse de manera ideal cada dia, se logra a través de estiramientos estáticos o dinámicos.

La característica distintiva del ejercicio es la sistematización, es decir, que debe implementarse bajo principios fisiológicos y pedagógicos bastante bien establecidos; lo adecuado es iniciar con una serie de evaluaciones objetivas que servirán además de conocer el riesgo de lesión y/o enfermedad, para establecer su nivel de función y rendimiento. Los datos que arrojen las evaluaciones servirán entonces para planificar el programa de entrenamiento o macrociclo que no es otra cosa que un calendario de sesiones de entrenamiento (y descanso) en una secuencia y progresión específicas para obtener los resultados buscados, el plan de entrenamiento también debe incluir las evaluaciones parciales o de seguimiento para corroborar objetivamente los logros, para continuar o bien modificar el programa inicial, comparándolos con las evaluaciones previas. Figura 1


Fundamentación de Programas (5).jpg



Un plan de entrenamiento puede tener duraciones diversas acordes siempre a los objetivos, sin embargo es muy recomendable duraciones siempre superiores a las 12 semanas (en el ejercicio hay resultados, pero no magia).

Como se puede deducir por los párrafos anteriores, este asunto del ejercicio es más complejo de lo que uno podría pensar, es por eso que existen licenciaturas y posgrados en este tema, de manera que un profesional es siempre quien debe estar al frente de toda intervención de ejercicio; combinar tipos de ejercicio en una sesión, en días o semanas y establecer las intensidades de cada ejercicio de manera individualizada para lograr el o los objetivos deseados no es tarea fácil, ya ni decir de hacer cada sesión agradable y que fomente nuestro gusto por el ejercicio.




REFERENCIAS

  1. ACSM. Quantity and Quality of Exercise for Developing And Maintaining Cardiorespiratory, Musculoskeletal, and Neuromotor Fitness in Apparently Healthy Adults: Guidance for Prescribing Exercise. 2011. Disponible en: http://www.acsm.org/access-public-information/position-stands .
  2. ACSM. Exercise and Physical Activity for Older Adults. 2009. Disponible en http://www.acsm.org/access-public-information/position-stands .
  3. Issurin V B. New Horizons for the Methodology and Physiology of Training Periodization. Sports Med 2010;40(3) 189-206.
  4. O’Donovan G, Blazevich AJ, Boreham C et. al. The ABC of Physical Activity for Health: A consensus statement from the British Association of Sport and Exercise Sciences.

viernes, 2 de enero de 2015

Tratamiento Conservador Vs. Cirugía: ¿Cuál es el idóneo para mi?

Por: Alejandro Lucero Treviño



La personas con un problema de salud frecuentemente se encuentran ante la disyuntiva de elegir junto con su médico entre una intervención quirúrgica o en su lugar un tratamiento conservador (medicamentos, reposo, terapia física, inmovilización, etc.) situación nada fácil particularmente cuando se han tenido experiencias negativas ya sea personales o de otros conocidos cercanos con uno u otro tipo de tratamiento. Otro factor involucrado en la decisión, es la postura de la mayoría de las personas ante las cirugías: no nos gusta, no es una opción… a menos que estemos desesperados, muy graves o hayamos probado ya muchas opciones de tratamiento sin o con mejoría parcial o temporal. Muchos otros aspectos modifican nuestra postura ante la elección de un tratamiento, pero en la actualidad la reputación de los médicos un tanto desgastada, de poco ayuda al paciente.

Desde una óptica médica simplificada, se puede afirmar que existen al menos los siguientes tipos de lesiones o enfermedades de acuerdo al tratamiento que requieren:


  1. Lesiones cuyo tratamiento es indiscutiblemente quirúrgico, en las cuales de no implementarse este manejo, los resultados funcionales serán completamente negativos y pueden en determinado momento poner en riesgo la vida de la persona: algunos ejemplos en los problemas musculoesqueléticos son sencillos pero otros muy difíciles de asimilar para la persona que los padece, particularmente porque no pone en riesgo su vida. Algunos ejemplos son:
    1. Fracturas inestables o expuestas.
    2. Roturas completas de tendones grandes
    3. Roturas completas de ligamento cruzado de la rodilla
    4. Lesiones de meniscos
    5. Luxaciones inestables (que no pueden mantenerse en su lugar)
    6. Lesiones de tendón en estados avanzados


  1. Lesiones o padecimientos cuyo tratamiento es indiscutiblemente conservador, sin necesidad de intervención quirúrgica los resultados terapéuticos son mayormente satisfactorios o excelentes.
    1. Lesiones de tendón en estadios iniciales o intermedios
    2. Lesiones musculares como desgarros
    3. Síndrome doloroso patelo-femoral
    4. La mayoría de los problemas que causan dolor de espalda y cuello
    5. Fracturas por estrés
    6. Esguinces de tobillo leves y moderados
    7. Artrosis/artritis
    8. Sacroiliitis
    9. Todos aquellos en los que no es posible establecer una causa única (inespecíficos)


  1. Lesiones en las que ambos tratamientos pueden ser una opción adecuada, la decisión de acceder a uno u otro depende de las características y estado clínico de la persona que las presenta:
    1. Fracturas de clavícula
    2. Escoliosis
    3. Lesiones del manguito rotador
    4. Tenosinovitis
    5. Síndrome del tunel del carpo


Este grupo de padecimientos es amplio y el más complejo para la toma de decisiones tanto para el médico como para el paciente.


  1. Padecimientos en los cuales deben indicarse medidas conservadoras antes de considerar la cirugía
    1. Lesiones de disco vertebral
    2. Lesiones de cartílago dolorosas en rodillas
    3. Luxaciones de hombro y rótula
    4. Dolor cervical (de cuello)


En este grupo de problemas de salud es indispensable investigar clínicamente (exploración exhaustiva) y por medio de los estudios diagnósticos necesarios la causa estructural o funcional del problema para poder planear la intervención quirúrgica.


  1. Padecimientos que pueden ser resueltos por medidas conservadoras y/o procedimientos mínimamente invasivos, refiriéndose a infiltración de diferentes substancias, medicamentos o productos biológicos, de este tipo de tratamientos hablaré en otra ocasión.


La decisión de someterse a determinado tratamiento (o de no tratarse) es exclusivamente de la persona con el problema de salud sea cual fuere, la clave está en tomar la decisión con amplia información proporcionada por su médico acerca de:

  • El diagnóstico (s)
  • Los potenciales riesgos y complicaciones del tratamiento
  • Los máximos beneficios alcanzables con el mismo
  • Los porcentajes de fallo del tratamiento
  • Los riesgos de no someterse a tratamiento alguno (progresión natural de la enfermedad o lesión)
  • Las fases de recuperación y rehabilitación
  • Las implicaciones financieras, laborales y sociales que traerá cualquier decisión




REFERENCIAS

sábado, 6 de diciembre de 2014

Lesiones de Tendón: un desafío para la medicina y para los pacientes

Alejandro Lucero Treviño

Con las lesiones de tendón, las personas habitualmente experimentan dolor con la actividad, hipersensibilidad en el sitio al tocarse, y una disminución en la capacidad para tolerar la tensión en la zona lastimada, lo que disminuye su fuerza.



Alrededor del 30% de las lesiones relacionadas con el deporte tienen al menos un elemento de lesión o problema de tendón (tendinopatía) y esto variará de acuerdo a la disciplina que se trate, por ejemplo los voleibolistas y basquetbolistas presentan tendinopatía rotuliana (“rodilla del saltador”), los corredores en el tendón de aquiles y los deportistas de raqueta en el codo. Pero este problema no se limita a los deportistas, personas que no realizan ejercicio también las padecen, particularmente las personas con enfermedades crónicas como diabetes y obesidad en quienes es común diagnosticar tendinopatías aquíleas y del hombro y ésta última es tan frecuente como 40% en las personas mayores de 60 años.

Las lesiones de tendón se relacionan con factores propios de la persona que las presenta o bien con factores extrínsecos. Las alteraciones en la alineación de las extremidades, errores en la técnica de ejecución, falta de flexibilidad, debilidad de ciertos grupos musculares y laxitud articular son factores intrínsecos que se han relacionado con las tendinopatías. El factor extrínseco más frecuentemente relacionado con las lesiones de tendón es la sobrecarga de tensión excesiva, ya sea momentánea o repetitiva, ante estas sobrecargas el tendón responde inflamádose o bien sufriendo cambios degenerativos. Desafortunadamente todo lo mencionado son sólo factores, la causa última de la tendinopatía es un misterio médico, aun cuando se ha realizado muchísima investigación al respecto.

Esta falta de conclusiones en la investigación científica en torno al origen de las lesiones del tendón es en gran medida la limitante de los resultados en el tratamiento de las tendinopatías: solo entre el 30 y el 40% de todas las las personas que tienen una lesión de tendón tendrán resultados terapéuticos satisfactorios o excelentes, el restante optará por cirugía o a una vida con dolor. Por si esto no fuera suficiente, las lesiones de tendón no se curan espontáneamente, sino que la degeneración y el empeoramiento de los síntomas son la regla.




Ante este no muy positivo escenario, pacientes y profesionales de la salud deben trabajar en conjunto para encontrar la mejor opción de tratamiento; como todo lo relacionado con las lesiones, el primer paso es encontrar a la persona que establezca un diagnóstico, para ello además de una historia del dolor, un examen minucioso para buscar factores de riesgo (que ya mencioné antes), el médico debe correlacionar sus hallazgos con un estudio de imagen (ultrasonido o resonancia magnética), esto último para conocer el grado de degeneración de la tendinopatía, pues tristemente si ésta se encuentra en estado avanzado es muy poco probable que responda a medidas conservadoras, haciendo necesaria una intervención quirúrgica, para posteriormente ingresar a un programa de rehabilitación. Adicionalmente, en el deportista se ha comprobado la utilidad de la evaluación de los patrones de salto y aterrizaje en video de alta velocidad  para su corrección dentro del plan de tratamiento.

Una de las razones por las cuales existen tantos fracasos en los tratamientos para las lesiones de tendón, es la baja capacidad que tiene este tejido para repararse y para ser estimulado (la meta de un tratamiento), estudios han constatado que tras un año de seguimiento luego de una lesión persisten datos de alteraciones en el tendón y que aún muchos años después, no se recuperan las características normales del tejido tendinoso lesionado!!!. Ahora se sabe que las células del tendón responden (-si a esa lentitud se le puede llamar respuesta-) casi exclusivamente a estímulos mecánicos y la torsión es el que mejores resultados ha dado, para ello diferentes técnicas manuales, aparatos y ejercicios se han empleado con resultados alentadores. En conjunto con estas intervenciones deben implementarse otras para corregir los factores relacionados (tercer párrafo) y medidas nutrimentales que han probado ser efectivas en el control de los síntomas de las lesiones de tendón, particularmente en personas con sobrepeso y diabetes.

Los tratamientos para las lesiones de tendón son un reto para la dupla paciente-personal de salud, los resultados positivos pero limitados, sin embargo, siguiendo una serie de pasos, paciencia, motivación y haciendo objetivos y comprensibles los resultados y tiempos del tratamiento, en muchos de los casos es posible progresar hacia la mejoría.





Referencias

  • Battery L, Maffulli N. Inflammation in Overuse Tendon Injuries. Sports Med Arthrosc Rev. 2011 19(3:) 213-217
  • Murtaugh B, Ihm JM. Eccentric Training for the Treatment of Tendinopathies. Curr Sport Med Rep 2013 12 (3): 175-182.
  • Sharma P, Maffulli N, Biology of tendon injury: healing, modeling and remodeling. Musculoskelet Neuronal Interact 2006; 6(2):181-190.
  • Wang JHC, Iosifidis MI,Fu FH. Biomechanical Basis for Tendinopathy. Clin Orthop and Rel Res 2006 Número 443: 320–332.